
Las recámaras de los pequeños del hogar -y de los no tan pequeños- resulta ser un mundo aparte, donde ellos, además de descansar y recuperar energía, pueden jugar, leer, escuchar música, retirarse y estar un tiempo a solas con su imaginación.
Cada cabeza es un mundo y de este punto hay que partir para poder decir que los niños merecen su propio espacio; darles un lugar especial donde puedan desarrollarse, crear sus fantasías, sus sueños y crecer en un ambiente alegre que los estimule y los lleve a completar sus habilidades.
La forma práctica de comenzar a decorar o redecorar el cuarto de nuestros hijos, se toma siguiendo las siguientes premisas: edad, sexo, número de niños que ocuparan el mismo dormitorio; sus gustos y preferencias, así como la distribución que le daremos al espacio. Si tus hijos ya tienen la edad adecuada, deja que sean ellos los que te pidan los colores, muebles y accesorios; muéstrales una selección de temas y colores que hayas elaborado previamente para que elijan el que más les guste. Elige un patrón central, ya sea de la cenefa, del edredón o de un mueble, y utilízalo como base para escoger los colores de las paredes.


















